Saturday, December 10, 2016

Reescribiendo Paradiso...

ROGELIO RIVERÓN

Una vez más reescribiendo Paradiso; o sea, preparando una nueva edición. En ese sentido, Paradiso es una vedette, díscola y despreocupada y los editores le corremos detrás como pretendientes despechados. Puesto que no tenemos a mano el original, se ha convertido en una novela paridora de erratas que la engrandecen a medida que engrandecen nuestra fatalidad como editores. La he leído más de cinco veces y siempre sé, insisto, que voy detrás de sus transformaciones, admitiendo que dejaré sin tocar algunas erratas y, si me descuido, puedo crear otras, con lo que seguirá cumpliéndose su destino. Por ejemplo, estoy por asegurar que en cierto lugar, donde dice nuncio debe decir anuncio, solo que nuncio es propicia al estilo del maestro y no cae sobre la frase con una energía precisamente ajena. Así debe haber pasado de una a otra edición. Hay otros casos con los que me tiembla la mano, pero yo no soy Lezama, y ni tan siquiera siento que se me haya arrimado su espíritu. Por supuesto, no trabajo a ciegas. Estoy cotejando con la edición de Casa de las Américas (2000), a decir verdad, un poco descuidada y con la de 1991, apegada al trabajo de cotejo que hizo Vitier con su equipo. Pero no me pregunten por el mecanuscrito original, que a ese no ha vuelto ningún editor desde hace décadas. Como se sabe, en Paradiso hay pocas vías rectas, aunque las hay. En las curvas es donde más se forman las erratas, que no son disparates ortográficos, sino palabras de gran realeza que allí se hospedan.

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Para nuestro desencanto, Paradiso contiene ya muchas de las novelas que podríamos pretender escribir, o, incluso, que hayamos escrito. La literatura cubana está infectada por Paradiso. La hemos incubado, a veces silenciosa y otras escandalosamente, a tal punto que casi no hay posiciones neutrales en relación con ella. He hablado con críticos que, aprovechados de la informalidad de un cubalibre, echan mano a una ortodoxia de lista de espera con el fin de desterrarla del país de la novela, aunque cuando alguna revista los convoca, vuelven al chiquero de la valoración académicamente correcta y se empeñan en analizarla como si se tratara de Mi tío el empleado escrita por un francés adepto de la ciencia ficción.


Alejo Carpentier dice a propósito de Ecuador, de Michaux: “Es una prosa en que la singularidad de la observación pone densidad de poesía. No creo que sea recomendable una prosa de este tipo. Es como una prosa a la que hubieran despojado de las virtudes de la prosa…”. No creo que Paradiso resalte por la observación. Lezama más bien expone, despliega, víctima de lo grande, pero su novela es novela, qué duda cabe, gracias también a esa “densidad de poesía”.

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El autor es editor de LETRAS CUBANAS. De su muro de FACEBOOK, 10/12/2016

Imagen: Portada de Paradiso, Ediciones de la Flor, 1968

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