Friday, April 20, 2018

Recuperar

DANIEL AVERANGA MONTIEL

Ana Pérez, la hija de Raúl Pérez, el hermano de Elizardo que replicó la experiencia de Warisata en Caiza, nos dio, allá en 2004, en las aulas de la UMSA, una lección que se compara a la que recibí de Bosé Yacu, en 2002, cuando la conocí en Puerto Tujuré.

Ana, quien era por entonces una de las últimas testigos de la experiencia de Caiza, nos contó todo lo que había visto en su infancia, ayudando a su padre con las iniciativas culturales y educativas de Caiza. En cierto momento, cuando describió el fin de la experiencia de Warisata (y, por ende, la que sucedería en Caiza, meses después) en manos de conspiradores gubernamentales, los cuales difamaron a los Pérez al extremo de la humillación, no pudo aguantar llorar por ello; el recuerdo la agobiaba al extremo de nublar sus recuerdos. Sin mesianismo ni dejos de superioridad, nos contó (estábamos en segundo año de Ciencias de la Educación) sobre cómo la confluencia entre su naturaleza de ciudad y la de los comunarios de Caiza, se fue concretando en una sola naturaleza para ella, y que por ello le parecía injusto que todo hubiera salido como salió: el gobierno de entonces defenestró lo que no entendía y eso, ya de principio, constituyó un error fatal para la continuidad educativa que iniciara en Warisata.

En tanto Bosé Yacu, una de los últimos sobrevivientes de la nación Pacahuara, muerta ya en 2013, fue alguien a quien conocí por sorpresas del destino en una reservación Chacoba de Puerto Tujuré, entre cuatro casitas apartadas del testimonio gubernamental y humano, en 2002; la conocí gracias a tres amigos Movimas, y si bien aprendí poco de esa lengua tan sonora y mágica como riachuelo en medio de la selva, sí ellos pudieron traducirme algunas de sus palabras.

A lo que voy, tanto tiempo después del encuentro que tuve con aquellas protagonistas, es que ambas coincidían en dos sencillas, pero profundas, enseñanzas: todo lo puede el bien, la unión y la solidaridad, pero de nada sirve sentir todo eso, si aún conservamos complejos en nuestros interiores.

La experiencia de Bosé Yacu era de nostalgia e impotencia eclipsadas por la resignación, ya que el exilio que vivió junto a su familia, a finales de la década de los sesenta, fue irreversible, como si el destino estuviera escrito, como si todo destino fuera una cadena de eslabones continuos, mas no circulares. No reflejaba tristeza en cómo contaba lo sucedido, había una paz sin rencores en la forma en la que enlazaba las palabras y, mientras mis amigos me traducían lo que ella contaba, salió la siguiente frase: “Los Chacoba son nuestros hermanos, todos deberíamos ser como ellos”.

En la explicación complementaria de Bosé Yacu y de su esposo Buca (más joven que él) estaba la aparente rivalidad entre los Pacahuara y los Chacoba antes de la década de los cincuenta. Los Pacahuara habían “ganado” ciertas contiendas por terrenos en los cuarenta, y los Chacoba habían aceptado dicha victoria, pues el territorio “ganado” era sagrado. No obstante, los Pacahuara, que para mediados del siglo veinte superaban los veinte mil, fueron reducidos drásticamente por los traficantes de caucho y por otras fuerzas represivas, incluso las del gobierno de esos años. Los Chacoba, que vivían a orillas del Río Negro (casi en la frontera entre Pando y Beni), atestiguaron la matanza y a veces se involucraron para proteger a sus “rivales”, los Pacahuara.

Ya para finales de los sesenta, tras iniciativas externas, se pudo rescatar solo a una familia de las nueve que quedaban con vida de la Nación Pacahuara: la familia de Bosé Yacu. Los demás habían sido asesinados sin clemencia por los siringueros.

Dejando de lado esa rivalidad limítrofe, Bosé Yacu sabía que, muy adentro del dolor, había la esperanza, que estaba dentro de la relación entre su nación originaria y la de los Chacoba. Creo que a veces hay que aceptar que uno está dentro del mismo planeta y que cumple un rol, quizá predeterminado por fuerzas superiores a las que conocemos, llamémosla Dios, Pachamama u otras más, y no obstante, es posible que lo que nos une, como afirmaba Bosé Yacu, sea una hermandad superior a la de la sangre. Nada más.

Y a esto me refiero con lo que Ana Pérez nos contó sobre Caiza: dejar de lado los complejos es también unirse más al destino inevitable del ser humano, que es una hermandad posible.

Quizá suena a dogma, pero aún creo que, a través de la sinceridad, podemos evitar más pérdidas significativas si recordamos, rescatamos y retribuimos el legado de ciertos protagonistas olvidados de nuestra historia (ergo: Leandro Nina Quispe).

Bosé Yacu ya no nos acompaña desde 2013, su pueblo es un recuerdo, su lengua, mucho más; y pocos recuerdan el legado de Ana Pérez.

Quizá es tiempo, repito, de recuperar estos legados.


[1] Educador y escritor orureño/alteño. Le gusta polemizar, a veces.

_____
De INMEDIACIONES, 18/04/2018

Fotografía: Niños de Warisata

Un muro de los lamentos boliviano


HUÁSCAR SANDOVAL BAUER

He tenido la oportunidad de leer algunos comentarios que tan acertadamente me dejaron algunos amables lectores. Algunos de los artículos que tuve la audacia de compartir con todos ustedes, no tienen la pretensión de ser sesudos análisis de la realidad nacional, son solo estados de ánimo y observaciones que hago en mi cotidiano caminar, por eso agradezco sus comentarios, a favor y en contra.

Me considero solo un opinador, es más, un “opinador callejero”. También me dicen que soy poco propositivo, y es verdad. En este país, y en este momento, proponer algo que vaya en contra de los designios del oficialismo, es exponerse a que te descalifiquen de entrada, te etiqueten de vende patria, neoliberal, imperialista, derechista, colonialista y una serie de sandeces mas.

Hace poco me trataron de euro céntrico, porque critico algunos aspectos de nuestra “sagrada” cultura popular  y nuestra mestiza identidad, como si ambas cosas fueran compartimientos estancos de una mala construcción. Hoy la palabra “cultura” se ha trivializado, se ha convertido en un simple concepto antropológico descriptivo, no significa ya un alto concepto de valor, un ideal consciente inherente a la humanidad. En cuanto a la identidad, es un proceso en permanente construcción, susceptible a cambios, incluso de humor, yo no creo que exista una identidad acabada y definitiva.

Hecha esta pequeña aclaración, vamos a lo nuestro. Apelando a mi vena judeo cristiana, mi primera propuesta es que el Estado Plurinacional de Bolivia, encargue a una empresa China, sin licitación, por supuesto, la construcción de un “muro de los lamentos”, dada la extensa experiencia que en este tipo de construcciones tienen los chinos.

Este muro atravesaría el país de sur a norte y de este a oeste. Conocida  nuestra invariable vocación para el lamento, pienso que sería de gran utilidad para todos nosotros. Allí los opositores podrían quejarse del autoritarismo, la prepotencia, la arrogancia y la soberbia del gobierno. Los oficialistas llorarían por el 21F y la ingratitud de este pueblo, que no reconoce el sacrificio y los desvelos del “jefazo”, para hacer de nuestro país una nueva Suiza.

Nosotros, los ciudadanos de a pie, podríamos moquear sin remordimientos por lo que pudimos hacer y no hicimos, por la corrupción que nos tiene el alma gangrenada, porque en nuestro país la sociedad no condena la corrupción, la envidia… Y así, podríamos bailar y lamentarnos hasta morir, al son del “Lamento boliviano” de los Enanitos Verdes o del “Wa ya yay” de los Kjarkas .

¿Están viendo? No dejo de lamentarme, para eso somos buenos. Ojala, y todo lo dicho anteriormente, no sean más que los desvaríos de este opinador. Que la sociedad civil reaccione ante tanta desvergüenza y cinismo de quienes nos gobiernan, ante tanto político impresentable, de oposición y oficialismo, ante tanto apologista de izquierda y derecha que solo quieren vernos la cara de boludos…

Debemos empezar por nosotros mismos, dejar de ser serviles y obsecuentes con el poder, dejar de sentirnos victimas de poderes humanos o divinos. Solo entonces, cuando dejemos de victimizarnos y lamentarnos, asumamos nuestras culpas, nuestros defectos y virtudes, podremos mirar de frente el futuro y esperar mejores días.

_____
De INMEDIACIONES, 20/04/2018

Wednesday, April 18, 2018

Singing in the rain with Vítězslav Nezval


OLGA KERZIOUK

This year marks the centenary of the establishment of Czechoslovakia as an independent state. Today we also commemorate the 60th anniversary of the death of one of the new country’s most notable poets, Vítězslav Nezval. He belonged to the generation which found its voice as Czechoslovakia itself was finding its place on the international stage in culture as well as politics.

Many of the young poets of the First Republic were members of the left-wing avant-garde, in general strongly influenced by modern French poetry. They had made their acquaintance with it through Karel Čapek’s outstanding anthology of translations Francouzská poezie nové doby (Prague, 1920; Cup.410.f.663 ), and it would leave a lasting imprint on Nezval’s own development; in particular he was strongly influenced by Guillaume Apollinaire.

It was in this decade that the Poetist movement evolved as modernity’s recreational counterpart to Constructivism. Its leading figures included the writer on art and architecture Karel Teige (1900-51), who summed up its nature as ‘easy-going, mischievous, fantastic, playful, non-heroic, and erotic’, a spirit which Nezval gleefully evoked in polythematic poems such as Podivuhodný kouzelník (‘The Marvellous Magician’, 1922) and Akrobat (‘Acrobat’, 1927).
The dancer Milca Mayerová posing as one of the letters of the alphabet, and the cover of Nezval’s Abeceda (Prague, 1926) Cup.409.b.5.

Nezval, as the son of a musical and art-loving schoolmaster from Moravia, had displayed a talent for music early in life and was far more at home in artistic circles than at Charles University, where he studied philosophy but never graduated. His companions in Prague’s cafés and studios included not only Teige but also Jindřich Štyrský, Jaroslav Seifert and Toyen (Marie Cerminová), and in 1922 they bonded together to found the avant-garde group Devětsil (literally ‘nine forces’, the Czech name of the butterbur plant, but with an implicit reference to the nine founding members of the group). They frequently collaborated on artistic and typographical projects; Nezval’s poem Židovský hřbitov (‘The Jewish Cemetery’), for example, featured six original lithographs by Štyrský and typographic design by Teige.
Above: Lithograph by Jindřich Štyrský from Židovský hřbitov (Prague, 1928) Cup.410.g.577. Below: the author’s signature from the flyleaf.

It was natural that Nezval’s interests should lead him to visit France, where he made contact with many of the most significant figures in the Surrealist movement, including André Breton and Paul Éluard. As a result of this a specifically Czechoslovak Surrealist group was established in 1934; Nezval had already translated Breton’s Surrealist Manifesto in 1930, and he went on to edit the group’s journal Surrealismus. His collections from this period, such as Praha s prsty deště (‘Prague with Fingers of Rain’; Prague, 1936; Cup.408.zz.27) reflect this influence, while a later collection, Absolutní hrobař (‘Gravedigger of the Absolute’; Prague, 1937; X.989/38352), was strongly influenced by the paintings of Salvador Dalí and might be said to be his most Surrealist work.
Cover of Surrealismus (Prague, 1936) RF.1999.b.2.

Initially the young Poetists had been eager for more extreme political action than that advocated by President Masaryk and his followers, and had identified with the international Marxist and proletarian movements. Nezval subsequently rejected André Breton’s doctrine, and returned to a less experimental poetic style which was linked to his staunch support for Communism. Unlike his contemporary Jaroslav Seifert, for example, who left the party in 1929 and went on to become one of the signatories of Charter 77 , Nezval remained loyal to it and from 1945 to 1950 even headed the propagandistic film department at Czechoslovakia’s Ministry of Information. He also composed an effusive poem in praise of Stalin, which makes uncomfortable reading when one considers the worst excesses of the era following the Communist takeover of 1948.


However, when his writings of this nature have been justly forgotten, it is perhaps for his evocations of Prague itself, its people, buildings and landscapes, that Nezval will be remembered. He portrays in loving detail its shop-windows at Christmas-time, its office girls waiting for a tram, its bridges, chimneys, markets and acacia-trees, and Prague in the midday sun, ‘beautiful as the mystery of love and improbable clouds’. And, summing up the quirky contradictions of Poetism, here is one of the best-loved poems from his collection Sbohem a šáteček (‘A Farewell and a Handkerchief'; 1933), ‘Pocket Handkerchief’:

I’m taking off today; I feel like crying—
Just time to wave my handkerchief, I see;
If all the world were one great gaudy poster,
Cynic, I’d tear it, throw it in the sea.

Just like a fish, this vale of tears absorbed me,
Its image, broken thirty times, composed;
Now leave me, skylark, your great glorious error,
If I must sing, I’d sob a bit, one knows.

The kerchief flutters down; the city opens—
Grotesquely, at the tunnel’s mouth, it breaks;
A pity death’s not just a long black journey,
From which, in some unknown hotel, I’d wake.

You whom I loved like Andrea del Sarto,
Turn a silk kerchief for fair women’s eyes;
And, if you know death’s just a leap, a moment—
Don’t flinch, now—Good day, goshawk!—up one flies!
(Translation © Susan Reynolds, 2011.)

_____
De EUROPEAN STUDIES, blog de la BRITISH LIBRARY, 06/04/2018

Imagen: Portrait of Nezval by Josef Šíma from Menší růžová zahrada (Prague, 1926) YA.1997.a.5557


Tuesday, April 17, 2018

Raúl Botelho Gosálvez sobre la Revolución de 1952


FREDDY ZÁRATE

Hace poco acaba de rememorarse el triunfo de la Revolución de Abril de 1952, en donde queda para muchos la nostalgia y se rememora al igual como se evocan los amores perdidos sólo lo dulce y sublime.

Estas manifestaciones existencialistas –por parte de los apologistas de la insurrección del 52– denotan una visión romántica. Este hecho, puede ser atribuible a los propagandistas del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) que lograron “cementar” exitosamente en la mentalidad colectiva la idea de que este partido desmoronó el viejo orden social, cambiando drásticamente el control de la economía y del poder, lo cual sirvió como base para reconstruir una nueva sociedad con nuevas y diferentes perspectivas a través del voto universal, la reforma agraria, la nacionalización de las minas y la reforma educativa.

Esta mirada “redentora” de la insurrección del 52 fue tempranamente cuestionada por algunas voces críticas al régimen, pero, la aplanadora cultural del MNR impuso una visión parcializada. En tal sentido, son totalmente desconocidas las denuncias realizadas por Julián V. Montellano, Mario Peñaranda Rivera, Hernán Barriga Antelo, Hernán Landívar Flores, Fernando Loayza Beltrán y Hernán Ardaya Paz; en donde revelaron la instauración de los campos de concentración, hostilidad, destierros, persecuciones y violación a los Derechos Humanos en nombre de la revolución. Estos desgarradores testimonios no tuvieron eco –hasta el día de hoy– en los denominados “hijos y nietos” del 52.

A finales de la década de los 90, el escritor y diplomático Raúl Botelho Gosálvez (1917-2004) publicó el libro intitulado Apuntes de Escandinavia. Crónicas de viaje (1998). Según indica el autor, el manuscrito estuvo pospuesto por varias décadas, “a pesar de que transcurrieron bastantes años de aquel hecho, pienso que la publicación de estos Apuntes de Viaje, escritos durante una visita de seis días a Dinamarca, Suecia y Noruega, pueden interesar a los lectores que quieran leerlos con paciencia”, dice Botelho. Este curioso texto pasó desapercibido, probablemente, por el desinterés que genera –al sector universitario e intelectual– el adentrarse a latitudes ajenas y extrañas al mundo andino-amazónico; por otro lado, se puede advertir que los Apuntes de Escandinavia son disímiles en calidad literaria, que no llega a equipararse, por ejemplo, con la novela Altiplano (1945).

Un aspecto llamativo de estas crónicas de viaje, son los breves fragmentos esbozados en el proemio del texto. El autor indica que decidió salir de Bolivia (septiembre de 1952) como acto de protesta al gobierno del MNR, que lo calificó de “semi-nazis criollos”. Raúl Botelho solicitó asilo en Montevideo (Uruguay) bajo el epíteto de “asilado político voluntario”. Las razones que impulsaron al autor de Borrachera verde a exiliarse fue por la repugnancia que imperaba “a título de Revolución Nacional, un régimen descontrolado, sin parlamento, sin prensa libre, con pandillas compuestas por milicianos y barzolas, extracto de la canalla de las ciudades, encargados de sembrar el miedo en el pueblo, violar los domicilios y matar gente con la mayor impunidad, con campos de concentración para los opositores políticos”. Esta persecución política que hace referencia el autor, fue sentida en carne propia cuando su familia fue dispersada y hostigada por el hecho de que el diplomático y ministro Gabriel Gosálvez (primo hermano de la madre de Raúl Botelho) fuese contendor de Víctor Paz Estenssoro en las elecciones presidenciales de 1951.

En los años de permanencia en Montevideo, Botelho fue colaborador en los diarios El País y El Plata; este espacio periodístico le sirvió para “abrir allí una trinchera de batalla, inspirada por completo en un patriotismo quijotesco y desinteresado, para denunciar por prensa cuanto ocurría en Bolivia”. Según relata Raúl Botelho, por el año de 1957 “la Scandinavian Airlines System convocó a un concurso nacional sobre el papel que desempeña en la comunicación internacional la aviación comercial. Participé y obtuve el Primer Premio consistente en un viaje de ida y vuelta en primera clase desde Uruguay a los países escandinavos”. Fruto de ese viaje surgieron los Apuntes de Escandinavia.

El testimonio de Raúl Botelho se adscribe a las opacadas voces que criticaron a la denominada “epopeya” del 52. Es un tema pendiente –hasta el día de hoy– para las ciencias sociales el abrir un espacio de debate acerca de la verdadera magnitud que conllevó el gobierno del MNR; el plegarse acríticamente al dogmatismo heredado por el movimientismo revolucionario hace estéril cualquier discusión que solamente resalta calificativos rimbombantes como “redención”, “libertad”, “integración” y “justicia”. Es necesario poner en cuestionamiento este período histórico y ver la otra cara de la moneda que refleja atisbos de autoritarismo, manipulación de los medios de comunicación, la instrumentalización del derecho, intolerancia y fanatismo. 

_____
De EL DÍA (Santa Cruz de la Sierra), 17/04/2018


Monday, April 16, 2018

Cenar con el rey: los grandes chefs de la historia

MAURIZIO BAGATIN

“Cuando algo que fue ideal se hace ingrediente de la realidad, inexorablemente deja de ser ideal” -José Ortega y Gasset-

Todos los días nos enloquecen programas televisivos con recetas de las abuelas, consejos de nutricionistas, opiniones de dietólogos, críticas de politólogos y aberraciones de todólogos, encontramos revistas de cocina en las salas de espera del dentista, del abogado y en el escritorio de la directora del colegio de nuestros hijos y los libros de gastronomía han retrocedido de las vitrinas a las novelas de Agatha Christie (y por suerte hasta los bodrios de autoayuda…), en la web hay miles de sitos de gastronomía que han inducido millones de amateur en convertirse en gourmet ante litteram. El alimento se ha vuelto una religión, los chefs se han convertido en codiciadas estrellas. Gastón Acurio si se candidateaba a la presidencia del Perú, habría ganado con el 70 % de los votos. Concursos de cocina al último respiro, competencias gastronómicas aguerridas, entre niños hasta ayer anoréxicos y entre ex obesos ahora expertos en cocina molecular, entre mujeres que perdieron los maridos porque el pobre nunca encontraba la cena a su vuelta del trabajo…                                                                                                      
Pero la historia nos enseña que siempre ha sido así, y tal vez incluso más que así. Me viene  la memoria el primero que con razón podemos considerar como una estrella de la gastronomía, tal Marco Gavio Apicio (25 aC - 37 dC), a partir de algunas fuentes se lo reconoce como el cocinero oficial y personal del emperador Tiberio, del que hablan Plinio y Séneca describiéndolo como un hombre rico y voraz. La obra de Marco Gavio Apicio, De re coquinaria fue transmitida a lo largo de los siglos y reimpresa a final del 1400, influyendo profundamente a los profesionales y a los amantes de la cocina renacentista. Marco Gavio Apicio tal vez ha sido el primer gourmet de la historia. Un devorador hedonista subliminal.

Y es precisamente en el siglo XV que el uso por los soberanos de entonces de la ars coquinandi  comenzó a surgir más bruscamente, llegando a ser uno de los instrumentos de representación de la magnitud del "poder". El arte culinario entra prepotentemente en “la stanza dei bottoni” y en todos los ambientes adonde el poder necesita demostrarse tal. Mastro Martino, definido el Leonardo Da Vinci de la cocina italiana, es el reconocido fundador de los cocineros que pertenecen a esta nueva dimensión, Martin fue el cocinero personal de Francesco Sforza en Milán y transfiriéndose a Roma, del Patriarca de Aquilea, el llamado "Cardinal Lucullo” por el esplendor de sus banquetes. Fue el redactor del Libro de arte coquinaria, un clásico de la literatura culinaria italiana y europea. Entre sus más ardientes partidarios hubo el  humanista Bartolomeo Sacchi, llamado il Platina, a su vez primer prefecto de la Biblioteca Apostólica Vaticana. Los que les sucedieron dieron, sin embargo, un exuberante salto de calidad. El banquete de los poderosos, fueran eclesiastés, aristócratas o de sangre real, se convierte en una herramienta para representar el poder, la celebración a través del cual se tiende a expresar la propia hegemonía cultural, intelectual y política. La comida y el orden en el que se sirve y se presenta, se convierte en funcional a esta nueva idea, es decir, la irradiación directa del esplendor del soberano. El siglo XVI marca la consolidación del binomio de la cocina con el poder, Bartolomeo Scappi (1500-1577), cocinero del Papa Pío IV y de Pío V, con Cristoforo Messisbugo, activo como mayordomo a la corte de los Este en Ferrara, en las primeras décadas del '500, eran sin duda los más importantes exponentes de este nuevo curso, no sólo en Italia, sino en toda Europa. Con ellos el banquete se convierte en un espectáculo deslumbrante al servicio del príncipe, adquiriendo una verdadera dimensión teatral. Luego tendremos que esperar hasta mediados del siglo XVII y al grandeur del Rey Sol para asistir a un nuevo salto en la calidad de los alimentos y a su relación con el poder. François Vatel (1631-1671) fue el intérprete más importante, su nombre es recordado por haber realizado el famoso banquete que Louis II de Borbón, Príncipe de Condé, organizó en su castillo de Chantilly para volver a las gracias de Luis XIV, rey de Francia. Este breve paseo gastronómico termina con Marie-Antonin Carême, llamado el “cocinero de los tres reyes”, de Napoleón, de Alejandro I Zar de Rusia y de George V Rey de Inglaterra. A él, autor de textos famosos y de nuevas elaboraciones culinarias, se le atribuyen varias innovaciones tales como la invención del sombrero clásico del cocinero francés: con Carême entramos en la dimensión moderna de la cocina contemporánea.

Y hoy, aturdidos por una rebelión masiva de chefs, cocineros, gourmets, pasteleros, expertos y p’ajpakus seguimos sufriendo de reumatismo de los ricos (la gota… según Bierce), mientras aparecen siempre nuevas enfermedades relacionadas con lo que nos debería alimentar y continuamos en no saber qué es lo que comemos. Y si no sabemos lo que comemos, es porque no sabemos lo que somos. Entonces, mejor si apagamos la tele, botamos todas las revistas de gastronomía y espiamos las cocinas del rey.    
Abril 2018 

Sobre los usos medicinales de la marihuana

CARLOS CRESPO

Un tema casi ausente del debate acerca de la despenalización de la marihuana o cannabis en Bolivia, está referido a sus usos medicinales y terapéuticos. Atravesado de prejuicios morales y culturales, el discurso prohibicionista se ha impuesto a las posibilidades de aplicación del cannabis en el campo de la salud.

Existe una literatura médica, científica, así como testimonios de usuarios, que evidencian los éxitos en el tratamiento de diversas enfermedades y dolencias, que deben ser recuperadas en la elaboración de un marco legal que no penalice estas prácticas. Tales consideraciones, entre otras, han sido tomadas en cuenta en países que han despenalizado el uso de la marihuana con fines medicinales, como Uruguay, Argentina o México en nuestro continente, que permiten adquirir y utilizar medicamentos en base a cannabis, y hasta el autocultivo.

Entre la diversidad de beneficios a la salud de acuerdo a las enfermedades, señalo las dolencias artríticas, donde se utiliza exitosamente ungüentos en base a cannabis para aliviar el intenso dolor que implica esta dolencia. Por otro lado, los enfermos de cáncer, luego de una sesión de quimioterapia, tienen náuseas permanentes y no tienen ganas de recibir alimentación: para ellos el cannabis es una real alternativa, pues su consumo elimina la sensación de vomitar y estimula el apetito. Asimismo, constituye un excelente relajante, que ayuda a conciliar el sueño a  los pacientes, de esta manera evitando el consumo de somníferos y tranquilizantes, muchos de ellos adictivos.

En Bolivia hay instituciones e investigadores que están trabajando dentro esta perspectiva. Un reciente estudio elaborado por Gloria Achá, “Fundamentos para la despenalización del cannabis en Bolivia”, sintetiza los avances legislativos, fallos y resoluciones judiciales en América Latina, que favorecen las aplicaciones medicinales del cannabis; asimismo, analiza el marco legal nacional identificando disposiciones que, a pesar de su enfoque prohibicionista, potencialmente abren puertas a la importación, producción e investigación científica con productos que contienen cannabis. Entre las instituciones y colectivos, menciono a la Comunidad Cannábica Bolivia, Fundación Jampi Q’umir, Colectivo Cultiva Libertad, Fundación Cannabis Bolivia, quienes están informando, orientando y promoviendo los usos terapéuticos y medicinales del cannabis. Por otro lado, médicos naturistas locales están experimentando, con una lógica de prueba y error, en la elaboración y uso del cannabis medicinal entre sus pacientes, con resultados verdaderamente alentadores.

La madre de un amigo con una enfermedad terminal tuvo que superar sus prejuicios religiosos (son evangélicos) y aceptar recibir tratamiento con cannabis para aliviar los agudos dolores de su mal. La señora falleció, pero con menor sufrimiento y en paz. Esta apertura de los familiares es la que actitud que la sociedad y el Estado boliviano deben asumir, más allá de la retórica prohibicionista.  

La Constitución Política del Estado Plurinacional ha priorizado el derecho a la salud de la población como uno de los pilares del llamado “Vivir Bien”; es tiempo que el país, operacionalizando este derecho, se abra a la deliberación pública, se modifique el punitivo marco normativo antidrogas, hoy implacable con los ciudadanos usuarios del cannabis con fines médicos y considerados parte de la red de narcotráfico.

El autor es sociólogo, miembro del CESU-UMSS

_____
De LOS TIEMPOS, 14/04/2018 

Thursday, April 12, 2018

Los errores de Luis (LULA)


MARIETA SEVERO

“Os erros de Luís!

Você errou, Luís...
Errou na mão, errou na dose, errou no tempo, errou na história...

Contra todo e qualquer argumento, Luís, voce teve a oportunidade histórica de fazer diferente...

Mas escolheu fazer igual, escolheu piorar o que sempre criticou...

Esqueceu suas raízes, suas origens humildes e se aliou aos poderosos de plantão...

Esqueceu os seus amigos antigos e olhando apenas pra o próprio umbigo, Luís, abraçou a traição...

Você errou Luís...
Errou feio...
Errou no mensalão, errou no petrolão, errou ao escolher e defender Dilma e ao andar na contra-mão...

Errou ao deixar seu filho ser o "fenômeno" executivo de plantão...
Errou ao deixar o poder e a glória lhe subir a cabeça...

Errou mais ainda ao deixar que o dinheiro e a fama congelassem seu coração...

Errou em Santo André, no São Francisco, no Rio de Janeiro, em Atibaia, em Guarujá, em todo o país...

Errou na presunção de não ter ninguém à altura de sua luz.

Errou quando se equiparou em honestidade a Jesus...

Errou de forma tropega e infeliz...
Você errou muito Luís...

Errou quando transferiu a culpa pra gente que não podia mais se defender...
Celso Daniel, Marisa Letícia, acusados depois de morrer...

Errou quando disse que nada sabia, quando cinicamente mentia, insistia em não se envolver...

Errou quando foi incapaz de reconhecer um erro sequer, seu ou de seu partido...

Dos genuínos dólares na cueca às reformas e imóveis dos quais "nunca tinha ouvido"...
Como você errou Luís...

Errou ao perder um dedo, ao fazer segredo de sua voraz ambição!
Errou ao se achar "o cara", errou na auto-vitimização!

Errou ao elogiar Chaves, Evo, Maduro, errou na manipulação...

Errou com os companheiros Dirceu, Palocci, Delcídio, Vaccari, Vargas, deixando todo mundo na mão...

E na prisão!
É Luís...
De tanto que errou, você tanto fez, que agora é a bola da vez...

Na marola do mar de lama em que se transformou o seu tempo no poder, não tinha mais como se esconder...

E embora o fanatismo de uns, o ego de outros e o interesse de tantos ainda tentem lhe absolver,
mais do que uma pena, você é digno de pena, Luís...

Todos que lhe conhecem sabem muito bem que seu maior crime foi um assassinato!
Foi você, Luís, e só você que matou o Lula...
E ao matar o Lula voce aniquilou a mais bonita militância política que um partido já teve neste país...

Uma militância legítima, espontânea, verdadeira...
Não a que você conseguiu transformar em gente paga, com pão e mortadela...
Você errou Luís...

E já passou da hora de pagar as contas por seus erros...
Quem sabe, em sua arogância insana, você até se sinta feliz...

Afinal você vai em cana! E cana é tudo o que você sempre quis!”